Colombia y el mercado israelí
Un artículo sobre diversificación y relaciones comerciales.
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No es un misterio para nadie que, desde mediados de 2024, las relaciones bilaterales entre Colombia e Israel no están en su mejor momento. Hoy, con la llegada de un nuevo gobierno que ve con buenos ojos esta cooperación en todos los niveles, se abre una nueva etapa para el comercio entre ambos países.
El canciller designado de Colombia, Omar Bula, y el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, acordaron una hoja de ruta que contempla el regreso de los embajadores, la eliminación recíproca del requisito de visa y la apertura de una embajada colombiana en Jerusalén. Estas medidas comenzarían a implementarse después de la posesión del nuevo Gobierno, prevista para el 7 de agosto de 2026.
La reapertura diplomática genera expectativas entre los exportadores, pero encuentra una relación comercial considerablemente debilitada. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones colombianas hacia Israel sumaron US$31,31 millones, frente a US$79,13 millones registrados durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una caída anual de 60,4%.
El descenso es todavía más pronunciado cuando se analiza el volumen físico de las mercancías. En los primeros cinco meses de 2025 se enviaron cerca de 567.000 toneladas a Israel, mientras que en el mismo periodo de 2026 el volumen fue de aproximadamente 5.700 toneladas. La reducción, cercana al 99%, responde principalmente a la desaparición de los despachos de carbón, un producto de gran peso y que durante años dominó las ventas colombianas hacia ese destino.
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De un comercio superior a US$1.000 millones a una relación deficitaria
El mayor nivel reciente de las exportaciones colombianas hacia Israel se registró en 2022, cuando alcanzaron aproximadamente US$1.075 millones. De ese total, cerca de US$1.031 millones correspondieron a combustibles minerales, principalmente carbón, lo que significa que este producto representó alrededor del 96% de todo lo exportado.
Posteriormente, las ventas descendieron a US$499,2 millones en 2023, US$272,9 millones en 2024 y US$140,6 millones en 2025. Entre el máximo de 2022 y el cierre de 2025, las exportaciones colombianas hacia Israel se redujeron cerca de 87%.
La caída también modificó la balanza comercial. En 2024, Colombia exportó US$272,9 millones e importó desde Israel cerca de US$97,6 millones FOB, dejando un superávit aproximado de US$175,3 millones. En 2025, las exportaciones bajaron a US$140,6 millones, mientras las importaciones aumentaron a US$175,1 millones, lo que generó un déficit cercano a US$34,5 millones.
Entre enero y mayo de 2026, el país exportó US$31,3 millones e importó desde Israel US$40,3 millones FOB. Por lo tanto, el déficit bilateral ya se aproximaba a US$9 millones.
El café sostiene las exportaciones colombianas
Ante la ausencia del carbón, el café se convirtió en el principal producto colombiano vendido a Israel. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones de café sin tostar y sin descafeinar alcanzaron US$26,62 millones, un crecimiento de 35,1% frente al mismo periodo de 2025. Este único producto representó cerca del 85% de las exportaciones totales.
Después del café, ningún otro producto alcanzó una participación superior al 2%. Esto significa que el resto de la oferta colombiana —incluidos alimentos, flores, manufacturas y productos químicos— generó en conjunto alrededor de US$4,7 millones.
Entre los productos que consiguieron aumentar sus ventas durante los primeros meses de 2026 se encuentran los bombones, caramelos, confites y pastillas, con un crecimiento de 41,5%; el ácido cítrico, con 52,3%; el azúcar de caña en bruto, con 19,4%, y el carbón vegetal, con 35,8%. Los cueros y pieles bovinas o equinas crecieron 10.430,5%, aunque este resultado parte de una base de comparación considerablemente pequeña.
En contraste, las exportaciones de partes de aviones y helicópteros disminuyeron 11,6%; los claveles frescos, 31,7%; las rosas, 31,6%; las alstroemerias, 3,7%, y los dispositivos plásticos de cierre, 43%.
Una relación afectada por la ruptura diplomática y la prohibición del carbón
El deterioro comercial estuvo acompañado por el aumento de las tensiones políticas. El 1 de mayo de 2024, el presidente Gustavo Petro anunció que Colombia rompería relaciones diplomáticas con Israel a partir del día siguiente, como respuesta a la actuación del Gobierno israelí en la guerra de Gaza.
Posteriormente, Colombia restringió las exportaciones de carbón. La medida se endureció mediante el Decreto 0949 del 28 de agosto de 2025, que estableció una prohibición estricta y sin excepciones para los despachos hacia Israel. La norma indicó que la restricción permanecería hasta que se cumplieran las medidas provisionales ordenadas por la Corte Internacional de Justicia o desaparecieran las condiciones que motivaron su expedición.
Sin embargo, la pérdida de dinamismo no puede atribuirse exclusivamente a la ruptura diplomática. De acuerdo con Analdex, el número de empresas colombianas que exportaban hacia Israel pasó de 136 en 2020 a 88 en 2024, una disminución de 35,3%. El número de subpartidas con exportaciones superiores a US$10.000 también bajó a 47 en 2024, 16 menos que durante el año anterior.
Estas cifras muestran que la relación ya presentaba problemas de diversificación y participación empresarial. En 2024, las exportaciones no minero-energéticas solamente pasaron de US$47 millones a US$45 millones, una disminución de 4,3%, mientras que las minero-energéticas cayeron 49,6%. Ese año, el carbón todavía representaba 82,5% de las ventas y el café 10,9%.
Recuperar el carbón podría no ser suficiente
Javier Díaz, presidente de Analdex, ha señalado que el restablecimiento de las relaciones representa una oportunidad para recuperar las exportaciones colombianas, particularmente las de carbón. Sin embargo, volver a este mercado no será automático, debido a que Israel ya encontró proveedores alternativos.
Después de la prohibición colombiana, Sudáfrica aumentó 87% sus exportaciones de carbón térmico hacia Israel entre septiembre y noviembre de 2025, hasta alcanzar 474.000 toneladas. Para finales de ese año, se había convertido en el principal proveedor, mientras la participación colombiana en los nuevos cargamentos cayó a cero.
A esto se suma la transición energética israelí. Un funcionario de Israel Electric Corporation aseguró que el país espera dejar de utilizar el carbón como fuente principal de generación eléctrica hacia 2027, reemplazándolo principalmente por gas natural y conservando el carbón como respaldo para emergencias. Esto reduce las posibilidades de que la demanda carbonera vuelva a los niveles observados en 2022.
¿Qué sucedió con el TLC?
La situación jurídica del Tratado de Libre Comercio es uno de los puntos que deberá aclarar el nuevo Gobierno. El acuerdo entró en vigor el 11 de agosto de 2020, después de ser aprobado mediante la Ley 1841 de 2017 y declarado constitucional por medio de la Sentencia C-254 de 2019.
El 1 de octubre de 2025, la Presidencia anunció la “denuncia inmediata” del tratado y afirmó que su vigencia quedaba sin efecto. Sin embargo, al 23 de julio de 2026, el portal oficial de MinComercio todavía incluye el acuerdo con Israel dentro de la categoría de tratados vigentes.
Según un análisis jurídico publicado por Analdex, el presidente puede denunciar un tratado en el ámbito internacional, pero la ley que lo incorporó al ordenamiento colombiano únicamente puede ser derogada por el Congreso. El gremio también señala que, incluso después de su terminación, el acuerdo contempla una vigencia adicional de seis meses. Por esta razón, antes de afirmar que el TLC fue eliminado o que deberá negociarse nuevamente, será necesario confirmar si se presentó la notificación diplomática, en qué fecha y cuál es su situación dentro de la legislación colombiana.
Las oportunidades más allá del carbón
El acuerdo comercial concedió acceso libre de arancel inmediato al 97% de las exportaciones agrícolas y agroindustriales colombianas. Entre los productos beneficiados se encuentran confites, chocolates, productos de panadería, galletas, preparaciones de frutas, mermeladas, yuca, uchuva, bebidas, cerveza, aguardiente y ron.
También estableció contingentes arancelarios para flores, carne bovina, piña, quesos, mango, leche en polvo, banano seco, sandía, papaya y cebolla. No obstante, productos como la piña fresca y el mango requieren aprobación sanitaria de las autoridades israelíes antes de aprovechar plenamente las preferencias.
En el sector industrial, 99% de las exportaciones colombianas quedaron libres de arancel desde la entrada en vigor del TLC. MinComercio identificó oportunidades en cosméticos, utensilios de aseo, textiles, confecciones, joyería, autopartes, medicamentos, productos cerámicos, muebles y juguetes.
ProColombia también ha destacado posibilidades para el café, la piña, los lácteos y los productos cárnicos con certificación kosher. En otros análisis ha identificado oportunidades para flores, textiles y confecciones, alimentos para animales, peces ornamentales, artículos para el hogar, empaques, manufacturas de cuero, software y servicios BPO.
Las oportunidades tampoco se limitan a la venta de mercancías. El TLC contempla cooperación en agricultura tecnificada, telecomunicaciones, salud pública, biotecnología, innovación y tecnologías ambientales. También identifica posibilidades en agrotecnología, sistemas de irrigación, tecnología alimentaria, ciberseguridad, comercio electrónico, fintech, dispositivos médicos y logística.
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Reactivar no significa volver al pasado
La normalización diplomática puede facilitar el regreso de las misiones comerciales, el contacto entre compradores y exportadores y la cooperación institucional. No obstante, las cifras muestran que recuperar el intercambio bilateral exigirá más que reanudar las exportaciones de carbón.
Colombia deberá reconstruir una base empresarial que se redujo durante los últimos años, aclarar el futuro del TLC, resolver las restricciones comerciales vigentes y avanzar en permisos sanitarios, certificaciones, promoción comercial y búsqueda de distribuidores.
El verdadero desafío será transformar una relación que en su mejor momento dependía casi por completo del carbón en una plataforma para exportar café, alimentos procesados, flores, moda, manufacturas y servicios tecnológicos. De lo contrario, el restablecimiento diplomático podría producir una recuperación temporal, pero no una relación comercial diversificada y sostenible.