Agenda de comercio y empresas
Una lectura sobre propuestas de política comercial y su impacto empresarial.
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A menos de un mes de su posesión como presidente de la República, Abelardo de la Espriella comenzó a revelar los nombres de quienes integrarán parte de su gabinete ministerial. Hasta el momento se conocen designaciones en carteras clave como Educación, con Viviane Morales; Transporte, con Elsa Noguera; Justicia, con Iván Cancino; Deporte, con Juliana Gutiérrez; Vivienda, Ciudad y Territorio, con Jaime Andrés Beltrán; Defensa, con Jorge Eduardo Mora; Ambiente y Desarrollo Sostenible, con Fabio Arjona; Interior, con Rodrigo Lara; Hacienda, con Miguel Gómez Martínez; Relaciones exteriores, con Omar Bula Escobar; y Comercio, Industria y Turismo, con Mauricio Gómez Amín.
Este último nombramiento ha despertado especial interés entre exportadores y empresarios colombianos, no solo por la relevancia de esta cartera para la economía nacional, sino también por las propuestas y el plan de acción que podrían marcar el rumbo del comercio exterior, la industria y el turismo en los próximos años. Sin embargo, antes de analizar sus planteamientos, es importante entender quién es Gómez Amín y cómo llegó a ocupar uno de los ministerios más estratégicos del país.
Nacido en Barranquilla, Gómez Amín es abogado de la Universidad del Norte, especialista en Derecho Público y cuenta con estudios en Gerencia Política y Gobernabilidad. Su carrera pública comenzó en el escenario local, primero como edil en Barranquilla entre 2004 y 2007, y posteriormente como concejal de la capital del Atlántico durante dos periodos, entre 2008 y 2013. Desde allí dio el salto al Congreso, donde fue representante a la Cámara por el Atlántico entre 2014 y 2018, y luego senador de la República por el Partido Liberal desde 2018 hasta 2026.
Durante su paso por el Legislativo, el abogado se consolidó como una de las figuras visibles del liberalismo en la región Caribe. También fue identificado como un político cercano al expresidente César Gaviria y a sectores tradicionales de poder en Barranquilla, entre ellos la casa Char.
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En los últimos años, hizo parte del sector liberal crítico del gobierno de Gustavo Petro, una posición que terminó acercándolo al proyecto político de Abelardo de la Espriella. En 2025 renunció a su aspiración a la presidencia del Partido Liberal y, posteriormente, a su curul y a la militancia en esa colectividad para respaldar abiertamente la campaña del entonces candidato presidencial. A partir de ese momento, se integró al círculo político más cercano de De la Espriella y asumió un papel clave en la interlocución y articulación con los distintos sectores que terminaron adhiriendo a su candidatura.
La cercanía entre ambos ya había quedado en evidencia antes del anuncio oficial del gabinete. En junio, durante una conversación con 6AM de Caracol Radio, De la Espriella anticipó que Gómez Amín haría parte de su gobierno y lo calificó como un político de carrera “transparente” y “limpia”.
En ese orden de ideas, su nombramiento no solo responde a su experiencia legislativa, sino también al papel que desempeñó durante la campaña del presidente electo, en la que fue uno de sus principales operadores políticos y jefe de debate.
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Desde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, Gómez Amín no solo tendrá el reto de administrar una de las carteras económicas más importantes del país, sino también de ejecutar una agenda que, según sus primeras declaraciones, comenzaría a moverse desde los primeros días del nuevo gobierno.
Entre sus principales retos estará impulsar una agenda que aumente la competitividad de las empresas colombianas, fortalezca la industria nacional y genere mejores condiciones para las micro, pequeñas y medianas empresas. También deberá atender discusiones sensibles para distintos sectores productivos, como la política arancelaria, las solicitudes de protección o apertura para industrias como textiles y confecciones, y el diseño de una política industrial capaz de conectar mejor a sectores como manufactura, tecnología, agroindustria y servicios.
A ese panorama se suma un frente externo especialmente relevante: la relación comercial con Estados Unidos, en un contexto marcado por la competencia geopolítica entre Washington y Pekín en América Latina. De acuerdo con reportes de prensa, este será uno de los asuntos prioritarios para la nueva administración, especialmente por el interés estadounidense en fortalecer su relación de inversión e intercambio de bienes y servicios con Colombia.
Por último, Gómez Amín también tendrá bajo su responsabilidad el manejo del turismo, un sector que ha ganado relevancia dentro de la economía nacional. Según la Cuenta Satélite de Turismo del DANE, la participación porcentual del valor agregado turístico pasó de 2,3 % en 2024 provisional a 2,4 % en 2025 preliminar, lo que muestra la importancia creciente de esta actividad dentro de la agenda económica del país.
De acuerdo con el futuro ministro, una de sus prioridades será reorientar la política comercial exterior de Colombia mediante una agenda que incluye conversaciones con Estados Unidos sobre aranceles, el restablecimiento del diálogo económico con Ecuador y una estrategia para fortalecer la relación comercial con Venezuela.
En el caso de Estados Unidos, confirmó que viajará a Washington junto con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, y el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez, para sostener reuniones con autoridades del gobierno estadounidense, la banca multilateral y el Banco Mundial. Uno de los temas centrales de esa agenda será la discusión sobre aranceles, un asunto clave para empresarios, importadores, exportadores y sectores productivos que dependen de reglas claras para competir en los mercados internacionales.
El frente con Ecuador también aparece como una prioridad. Gómez Amín ha planteado la necesidad de recomponer las relaciones comerciales con el país vecino y con los demás miembros de la Comunidad Andina. En ese punto, su mensaje apunta a dejar atrás las tensiones políticas y privilegiar una diplomacia más directa, institucional y orientada a resultados. Para Colombia, este será un reto especialmente importante por el impacto que tiene el comercio regional en sectores como alimentos, manufacturas, textiles, productos industriales y economías de frontera.
Otro de los puntos más llamativos de su agenda es Venezuela. El ministro designado ha planteado que la reconstrucción económica del país vecino puede convertirse en una oportunidad para Colombia, especialmente para Norte de Santander y las zonas de frontera. Bajo esa visión, Cúcuta podría fortalecerse como una plataforma de inversión y exportación de bienes y servicios, en sectores como alimentos, textiles, materiales de construcción, energía e ingeniería.
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En materia empresarial, ha dicho que el nuevo gobierno buscará recuperar la confianza del sector privado y presentar a los empresarios como aliados del crecimiento económico. Esa línea discursiva resulta relevante porque marca una diferencia frente a la relación que algunos gremios y sectores productivos mantuvieron con el gobierno saliente. Su reto será traducir ese mensaje en políticas concretas para mejorar la competitividad, reducir barreras, facilitar la inversión y fortalecer la capacidad exportadora de las empresas colombianas.
Dentro de esa misma agenda, también anunció líneas de crédito blandas a través de Bancoldex para apoyar a las microempresas, que representan la mayor parte del tejido empresarial colombiano. Además, habló de un programa especial dirigido a más de 500.000 tenderos y panaderos, con apoyo en acceso a oportunidades, seguridad, educación y salud. Este punto será clave si el ministerio busca que la política de comercio e industria no se concentre únicamente en grandes compañías, sino que también llegue a pequeños negocios, emprendimientos y unidades productivas tradicionales.
En turismo, Gómez Amín también puso sobre la mesa una primera apuesta concreta: una inversión superior a $300.000 millones para ampliar el circuito turístico de Barranquilla mediante la construcción del Tajamar Occidental, una obra que conectaría el Malecón, Mallorquín y Puerto Mocho. Según sus declaraciones, este modelo de inversión podría replicarse en otras regiones del país, con conversaciones iniciales en Cundinamarca, Bucaramanga, Cartagena y Santa Marta.
Así las cosas, la llegada de Gómez Amín al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo estará marcada por una doble exigencia: por un lado, recomponer y fortalecer relaciones comerciales estratégicas con socios como Estados Unidos, Ecuador y Venezuela; y por el otro, demostrar que esa agenda internacional puede traducirse en beneficios concretos para empresarios, exportadores, microempresarios, tenderos, regiones turísticas y zonas de frontera. Su principal reto será pasar del anuncio político a la ejecución de una política comercial capaz de generar confianza, inversión y nuevas oportunidades para los sectores productivos del país.